Jaime Augusto Shelley

 

OBRAS / WORKS

La Rueda y el Eco (1960), Hierro Nocturno (1965), Hierofante (1966),

Noche de Hospital (1967), Himno a la impaciencia (1971), Por definición (1975), Ávidos rebaños (1980), Victoria, es tiempo de ladrones, Edición bilingüe (1982), Abuso del Poder (1987), Regreso a Jovel (1994), Patria amaneciendo (1995), Patria prometida (1996), La canción de amor de J. A. Prufroch y Los hombres huecos (1996), Concierto para un hombre solo (1999), Estaba escrito (1999).

 

 

 

 

PASACALLE

(empezar, de nuevo)

 

 

 

 

Reseca de la hora pasajera
y su ruido de presagios,
lejos del amor que se sabe sustancia,
la ciudad arroja sus despojos
de poder inalterable.


Los niños se transforman, con sus juegos;
hacen cuentas, reclamando unas monedas,
deseosos ya de convertirse en polvo.


Si esas vidas se hacen ácido
y circulan por las calles
y un puño se alza para amedrentar
a un pájaro que por descuido anda cerca,
amanecer del frío para aquellos que apenas.


Odio sin sombra ni cobijo.
Hombredumbre tan sólo,
creciendo, sin destino.


Subvertir la sinrazón no puede ser delito.

 

 

 

 

TOCCATA Y FUGA
(lamento de un pequeño-burgués
a punto de divorciarse
)

 

 

Sospecho que la luna de miel
ha terminado.
Aquel besarnos porque sí,
a deshoras ...
Ya no me amas
y la normalidad ha vuelto a ocupar su puesto.

Las idas al salón de belleza
y ese contínuo hablar de dinero
me convencen de que, en realidad,
no te conozco.

Ayer, en la papelería, ví
a esa joven sencilla y amable
-siempre me sonríe al entregar el pedido-.  
Sus manos, pequeñas y finas;
sus ojos, fuego de pasión contenida
y su voz, que es dulce, recatada,

tiene un timbre
seguramente de soprano.

No ha de llegar a los diez y nueve años
y ya es una mujer.

Como lo fuiste tú, cuando te conocí...
Solíamos ir a la plaza de armas,
cogidos de la mano, ¿te acuerdas?


 

P.D. Hablé con Álamos, como me lo pediste. Es un pendejo mentiroso. Ahora veo claro.

 

nota.- Esta misiva se origina en Córdoba, Ver., o similares. El agente viajero, que es el emisor, carece de conciencia (política o de cualquier otra especie) y sólo sufre sentirse cornudo o estar de nuevo enamorado y no saber qué hacer. Es la segunda parte de una historia que ya empieza a aburrir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIRA

(para apadrinar la vida)

 

 

 

Día metálico
que se cae de asfixia
en el espejo de la pesadumbre
que se hincha de presagios.

Uno, como los demás,
se mueve en parsimonia,
mirando a un lado y al otro
-manivela sin fin-
evitando el atraco,
soslayando la usura.

De súbito,
un pedazo de cielo cae.
Se debate ya en pañal de sueño.
Su tiempo ha llegado.
Se llama mañana
y aprende a nadar en el pantano.

Se llama Alan y lo abrazo.
Él me mira, sonríe, sigue su paso.

Cambió el día, el año.

La vida no entiende de presagios.


 

 

LARGO, SOSTENUTO
(allí está la música)

 

 

Allí está, la música.
Entre el oprobio y la miseria.

Allí está la música,
la danza de tu inteligencia,
en tiempos de loca mansedumbre
y avaricia.

Pone a las ideas
frenéticas por salir.
La candente armonía, allí,
aplastada por el ruido del dinero
y el cajón del negociante en saliva.

Salta obstáculos como bolsillos rotos,
parálisis inciertas,
                               
                                                       sofoco por temblor.

Ha de cantar.
Quiere que le escribas unas líneas
porque no ha de morir
ni ha de callar,
en tiempos como estos,
de loca mansedumbre y avaricia sin par.


 

 

 

 

 

revistahiedra@gmail.com
Bloomington, IN

USA

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